Todos sufren
Todos sufren mientras están en el mundo. El dolor es un método eficiente para renovarse, cuando se acaban los beneficios del amor no vivido. Frente a esta fatalidad inevitable que el espíritu enfrenta en los más variados matices, le corresponde recibirla con dignidad y confianza.
Lo que hoy parece atormentador y amenazante, mañana se convierte en paz.
La enfermedad física o mental, la aflicción económica o moral, pasan y dejan resultados conforme al grado de elevación personal con que fueron recibidas.
No te consideres desdichado cuando sufras. Recoge los beneficios de la imposición dolorosa y sigue adelante con coraje.
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