Un poco
Un poco de silencio interior te hará mucho bien. La prisa desgasta, las preocupaciones constantes y los sobresaltos disminuyen las fuerzas morales. Es indispensable que te reserves tiempo emocional para la recuperación: tu silencio interior.
Ora sin palabras y cálmate. Deja fluir las ideas con espontaneidad y recompón el paisaje emocional y nervioso, a fin de proseguir en la lucha.
En esos instantes, encuéntrate contigo mismo y experimenta el júbilo de amarte, cuidando de ti y renovándote, a fin de que ningún mal permanezca contigo.
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