El dolor
El dolor que te alcanza te pertenece.
Nadie lo sufrirá por ti.
Los amigos se apiadarán y buscarán auxiliarte; sin embargo, la espina estará clavada en tu alma.
De la misma forma, la felicidad que llega a ti te pertenece.
Habrá alegría y satisfacción entre aquellos que te aman, pero la sensación de júbilo no la puedes compartir con nadie.
Dicho esto, en el sufrimiento no impongas amarguras a aquellos que te rodean, al igual que, en la alegría, no puedes hacer que ellos se sientan dichosos.
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