La puntualidad
La puntualidad, además de un deber, es también una forma de respeto y homenaje a quien te espera o depende de ti. El hábito de llegar a tiempo se adquiere de la misma forma que el de la irregularidad de los horarios.
Programa tus compromisos y desvincúlate serenamente de todos ellos, cada uno a su tiempo.
Cuando no puedas estar presente o tengas que atrasarte, avisa antes para no comprometer a quien te espera.
De este modo, cuando ocurra un imprevisto y tengas que llegar tarde, aunque no crean en tu justificación, estarás en paz.
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