Guárdate
Guárdate el derecho de permanecer indiferente a las provocaciones de cualquier naturaleza.
En una época de insensatez como esta, el mal anda suelto y seduce a los incautos.
Aquí, es la ira de los otros la que te agrede.
Allí, está el sexo sin freno que te sensibiliza.
Por allá, es la ambición la que despierta tu interés.
Cerca, se encuentra el vicio que enreda víctimas.
A tu alrededor, la diversión perturbadora reina.
En todo lugar, la victoria del crimen y la disolución de las costumbres multiplican sus tentáculos como un pulpo cruel y dominador.
Mira esas facilidades como si fueran un camino de espinas venenosas que la grama verde y agradable esconde en el suelo, y no te permitas pisarlas, evitándote los accidentes de efectos dañinos.
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