Nunca
Nunca pierdas la esperanza.
Sea lo que sea, permanece confiado. Si todo estuviera en contra y la desdicha te amenaza con la desesperación, aun así, espera la ayuda divina.
Solamente nos sucede lo que nos será mejor. La ley de Dios es de amor. Y el amor todo lo puede, todo lo hace.
Cuando pienses que el socorro no te llegará a tiempo, si continúas esperando, descubrirás, alegre, que él te alcanzó minutos antes del desastre.
Quien se desespera ya perdió parte de la lucha que enfrentará y avanza perjudicado.
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